Historia

Sfizio: Una historia de familia, tradición e innovación

Durante más de setenta años, Sfizio ha sido un lugar de encuentro para historias, sabores y personas en el corazón de Roma. Lo que comenzó como una pequeña pastelería siciliana ha pasado de generación en generación, evolucionando hasta convertirse en un destino para quienes buscan calidad y autenticidad.

Hoy, bajo la dirección de una nueva generación, Sfizio sigue honrando sus raíces mientras abraza el cambio y el espíritu multicultural que definen el barrio del Esquilino. Cada día ofrece una experiencia única donde tradición y creatividad se encuentran.

1948

TITÌ: EL ALMA QUE DIO VIDA A SFIZIO

Poco después de la guerra, con el corazón lleno de valentía y una maleta cargada de esperanza, Titì dejó su querida Sicilia para construir un nuevo futuro en Roma. En 1948, frente a la estación Termini —un cruce de caminos, encuentros y destinos— abrió el Bar Pasticceria Etna, llevando consigo los sabores auténticos y las tradiciones de Sicilia.

Aquel pequeño local era mucho más que una cafetería y pastelería: se convirtió en un punto de encuentro para viajeros y romanos, un lugar cálido y acogedor donde la cultura siciliana se encontraba con la energía de la capital. En poco tiempo, Bar Etna se transformó en un auténtico referente de la animada vida social que giraba en torno a la estación Termini.

1960

UNA HISTORIA DE FAMILIA

Desde sus primeros años, Bar Etna fue una auténtica empresa familiar. Los hijos, criados entre el aroma del café y el constante ir y venir de los clientes, pronto comenzaron a formar parte activa del negocio.

Giuseppe, el hijo mayor, se trasladó a Nueva York para ampliar su experiencia. Allí, además de perfeccionar su formación como pastelero, trabajó en una pizzería de estilo neoyorquino especializada en pizza por porciones, adquiriendo conocimientos y experiencia que más tarde llevaría de regreso a Roma.

Sus hermanas, Gianna y Franca, también desempeñaron un papel fundamental en la gestión diaria del local, trabajando junto a su padre con dedicación y contribuyendo al crecimiento del negocio.

En la década de 1960, mientras el barrio del Esquilino crecía y se transformaba, Bar Etna ya se había convertido en un símbolo del vecindario y en un punto de referencia para viajeros y residentes por igual.

1972

UNA NUEVA GENERACIÓN AL TIMÓN

Tras años de trabajo incansable, Titì falleció, dejando a sus hijos no solo el legado de Bar Etna, sino también la responsabilidad de dar continuidad a su sueño. Guiados por las enseñanzas de su padre y por la experiencia acumulada a lo largo de los años, Giuseppe, Gianna y Franca asumieron las riendas del negocio con determinación y espíritu innovador.

Durante este período, el barrio del Esquilino atravesaba una profunda transformación. Lo que había sido una animada zona residencial comenzó a llenarse de hoteles, mientras la constante presencia de viajeros y trabajadores modificaba las necesidades de su clientela. Para responder a esta nueva realidad, los hijos de Titì ampliaron la actividad incorporando una tavola calda, un concepto de restauración informal pensado para ofrecer comidas rápidas y de calidad a quienes pasaban por la estación Termini.

1997

EL NACIMIENTO DE «SFIZIO PIZZA»

En 1997, los tres hermanos emprendieron una importante renovación del negocio, decididos a darle una identidad más moderna. Fue mucho más que un simple cambio de imagen: nació «Sfizio Pizza», un nuevo nombre que marcaría el siguiente capítulo en la evolución de la empresa familiar.

Inspirándose en los años que había pasado en Estados Unidos, Giuseppe introdujo una innovación que dejaría una huella duradera: la pizza al estilo neoyorquino. Fue una apuesta audaz, un formato distintivo que se diferenciaba claramente de las propuestas tradicionales de Roma.

La propuesta fue un éxito inmediato, conquistando a los clientes y convirtiéndose rápidamente en uno de los símbolos más reconocibles de Sfizio.

1998

50 AÑOS DE EXCELENCIA:
RECONOCIDOS POR LA CIUDAD DE ROMA

En 1998, mientras Sfizio celebraba su 50.º aniversario, el negocio recibió un importante reconocimiento por parte de la Ciudad de Roma. El galardón fue entregado por Francesco Rutelli, entonces alcalde de Roma, durante una ceremonia que rindió homenaje a algunos de los establecimientos históricos y más prestigiosos de la ciudad.

Aquel reconocimiento fue mucho más que un hito simbólico: representó la culminación de medio siglo de trabajo, pasión y dedicación por parte de la familia.

A lo largo de cincuenta años, lo que comenzó como una pequeña pastelería frente a la estación Termini se había transformado en un punto de referencia para viajeros y visitantes, así como en un ejemplo de empresa familiar capaz de mantenerse fiel a sus valores fundacionales mientras abrazaba el cambio y el crecimiento.

2010

LA TERCERA GENERACIÓN TOMA EL RELEVO

En 2010, tras haber dedicado sus vidas a Sfizio, Giuseppe, Gianna y Franca decidieron juntos confiar el negocio a los hijos de Giuseppe, marcando el final de una etapa y el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de la familia. Fue una transición importante, posible gracias al compromiso, la dedicación y la contribución de los tres hermanos al crecimiento y al éxito de Sfizio.

La responsabilidad pasó oficialmente a Teresa y Giovanni. Aunque procedían de ámbitos profesionales muy distintos —Giovanni como ingeniero y Teresa como conservadora-restauradora— ambos decidieron dejar atrás sus respectivas carreras para dedicarse por completo al negocio familiar.

Aunque se alejaron de la gestión cotidiana del negocio, Giuseppe, Gianna y Franca continuaron desempeñando un papel fundamental entre bastidores, aportando su experiencia, sus consejos y un apoyo incondicional como asesores de confianza.

2023

UN LEGADO FAMILIAR QUE MIRA AL FUTURO: LA CUARTA GENERACIÓN

En 2023 tuvo lugar otro importante relevo generacional: había llegado el momento de que Leonardo, hijo de Giovanni y bisnieto del fundador, Titì, asumiera el liderazgo. Esta transición representó la culminación de un camino iniciado en 2019, cuando Sfizio fue objeto de una profunda renovación que modernizó la imagen del negocio y simbolizó el comienzo de una nueva etapa.

La transformación fue mucho más allá de la estética. También supuso la incorporación de una visión más moderna para el negocio, mientras Leonardo asumía progresivamente un papel cada vez más relevante en su liderazgo a partir de 2019.

La conexión de Leonardo con Sfizio tiene raíces profundas. Desde muy pequeño creció inmerso en el ambiente del negocio familiar. Con apenas diez años, preparaba refrescos en la fuente por diversión bajo la atenta mirada de su abuelo Giuseppe, y durante toda la secundaria pasó los veranos trabajando en el local. Estas experiencias fortalecieron su vínculo con Sfizio y contribuyeron a transmitirle los valores que siguen guiando el negocio hasta hoy.

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